En el Siglo XVIII no sólo estaban de moda los retratos en miniatura, en pastel o al óleo, sino también los retratos en tres dimensiones. Los retratos escultóricos se volvieron muy populares. La escultora Anne Seymour Damer fue una de las más conocidas y talentosas para trabajar el retrato en tres dimensiones.


Anne Seymour fue una niña bien educada que provenía de familia acaudalada de Inglaterra. Sus padres tenían amistad con el filósofo David Hume; y según cuenta la historia, Hume fue quien la introdujo en el arte. Un día mientras paseaban vieron una figura de barro que modelaba un indigente y Hume retó a Anne a hacer algo igual. Anne aceptó el reto y así fue introduciéndose en el mundo del arte.

A los 19 años se casó con John Damer, quien resultó un bebedor y jugador compulsivo. Para bien o para mal, Damer se suicidó dentro de una taberna nueve años después de su matrimonio.


Mientras Anne estuvo casada con Damer, fue poco el trabajo artístico que realizó; pero una vez viuda, retomó sus estudios artísticos con prominentes escultores y su carrera se consolidó. Adquirió fama por numerosos retratos en bronce y sus tallados en mármol y modelados en terracotta. La mayoría de sus trabajos fueron comisionados por Napoleón y el Rey Jorge III.


No se conoce su vida privada. Se decía que Anne Seymour Damer era un poco excéntrica. En su testamento había especificado que se quemara toda su correspondencia, y que la enterraran con su mazo, su cincel, su delantal y las cenizas de su perro favorito.
Anne es considerada  por algunas personas la lesbiana más famoso de 1700, entre sus amantes se contaron, Mary Berry (ejecutora literaria de Horace Walpole) con la cual vivió en la casa gótica Strawberry Hill. Públicamente hubieron burlas respecto a Anne Damer a quien se la tachaba de "tríbada" y según se dice Una epístola sáfica era una ridiculización de su relación con Mary Berry.