Gays tras bambalinas. Historia de belleza, pasiones e identidades*

Marinella Miano Borruso

De géneros y etnia

La sociedad zapoteca del Istmo de Tehuantepec tiene peculiaridades que la hacen particularmente interesante para las ciencias sociales y para las personas que están interesadas en leer nuestra sociedad vía las relaciones de género. Al contrario del modelo mestizo dominante, donde los hombres permean todo el enramado de las relaciones sociales, en el istmo zapoteco los ámbitos sociales, y los poderes que les corresponden, aparecen claramente definidos según el género: casa, mercado, sistema festivo son ámbitos de acción' y predominios femeninos ; campo, fábrica, representación política, producción intelectual y artística, cantinas, son ámbitos masculinos. Sin embargo, la sociedad zapoteca agrega a esta organización dicotómica otro rasgo peculiar : no parece existir estigma y marginación social del homosexual, que en zapoteco es llamado muxe.2

Al contrario, los juchitecos afirman que en su cultura hay una "completa aceptación e integración del muxe". Dice Macario Matus, escritor zapoteco : "En Juchitán la homosexualidad se toma como una gracia y una virtud que proviene de la naturaleza" .3 Al muxe, lo encontramos desempeñando funciones socialmente reconocidas y prestigiadas tanto en la familia como en los ámbitos público y comunitario, desde el sistema festivo a la reproducción de algunos elementos culturales importantes para la transmisión de identidad del grupo : ellos son los artesanos que diseñan y bordan los trajes regionales, que confeccionan y elaboran los adornos de las fiestas y los carros  alegóricos para los desfiles de las Velas,' los coreógrafos que se encargan de inventar y dirigir los bailes en boga en los quince años y los aniversarios . Pueden ocupar un puesto de jerarquía tradicional como mayordomos, brujos o curanderos . Más recientemente, con el acceso a centros de estudios superiores, se han formado como profesionistas e intelectuales, ocupando también puestos de responsabilidad política . Sus actividades y funciones se despliegan, entonces, en espacios sociales y religiosos de ambos sexos . Su visibilidad y presencia se percibe como un estatus de privilegio, si lo comparamos a la mayoría de las situaciones conocidas en México. Juchitán aparece como una sociedad que se articula en tomo a tres elementos: las mujeres, los hombres y los muxe . Si bien existe la homosexualidad femenina, la lesbiana (ngui'ú en zapoteco, o la marimacha, como le dicen con una connotación despectiva que no tiene la palabra muxe) no tiene la presencia y el estatus social del muxe. Lo que indica que no deja de ser una sociedad heterosexista aun cuando presenta una menor homofobia respecto al modelo mestizo. Otra característica interesante de la sociedad juchiteca es que su proceso de modernización, rápido y violento, desarrollado en una zona en la cual está interesado el capital trasnacional, 5 lejos de conducir a la asimilación cultural al modelo hegemónico nacional, con pérdida de la propia identidad, no ha provocado la disolución del sentido comunitario ni de la solidaridad étnica, que sigue prevaleciendo en relación al contexto nacional, incluso sobre las divisiones de clase y  políticas . El uso cotidiano de la lengua materna (el 80% son bilingües, hablan zapoteco y español), la conservación y ampliación de un amplio sistema de fiestas, el catolicismo popular que se articula alrededor de los santos, la música, la vestimenta y la comida tradicionales, la organización vecinal y de oficios, las funciones del parentesco ; en fin, todo un complejo cultural que podemos definir como patrimonio común de los grupos étnicos de origen mesoamericano va junto con las modificaciones y los elementos que conlleva la modernidad : la urbanización, la estratificación social, la educación, los partidos políticos, los medios masivos de comunicación, nuevos patrones de consumo, etc. Una sociedad en redefinición, ya no completamente tradicional, pero tampoco moderna al estilo nacional, en parte rural, en parte urbana, donde el ethos étnico todavía juega un papel importante en la conformación de las identidades . Todo parece indicar, entonces, que estamos en presencia de una refuncionalización de la modernidad y de los valores universales que le son inherentes, desde la lógica de una identidad de grupo, y no contra ella o a pesar de ella.  En otras palabras, los zapotecos quieren ser modernos, sin renunciar a su especificidad étnica .' Al comenzar la investigación me preguntaba, cómo se articula esta característica organización de género de la sociedad, por una parte a la reproducción de la identidad étnica, y por otra a los procesos de modernización y urbanización que está viviendo el Istmo zapoteco. Una primera aproximación fue encontrar que sobre las mujeres descansa la responsabilidad de la reproducción constante del ethos comunitario, como las prácticas ligadas al sistema festivo y al intercambio de bienes y servicios, as¡ como la transmisión de la lengua y de la cosmovisión .' Mi hipótesis es que ellas son las principales reproductoras de la vida cotidiana y de la parte "sensual' de la cultura, mientras que los hombres son los principales constructores del discurso étnico y el elemento de enlace entre etnia y nación. En este sentido, por lo que concierne a la definición de los roles de género, la dicotomía entre ámbito doméstico y ámbito público se trasforma en una dicotomía étnico/no étnico, adentro/afuera, donde las mujeres (y, en parte, los muxes) asumen la responsabilidad de reproducir las estructuras económicas, sociales, culturales y comunitarias, mientras los hombres reproducen, a través del poder político, jurídico, administrativo y formal, las actividades productivas, mercantiles, profesionales, militares, artísticas y de negocios.

¿Qué pasa con los muxes, entonces? Y para empezar : ¿muxe? ¿Qué es esta "categoría" desconocida? ¿Cómo viven, qué hacen, qué dicen? Es más ¿cómo se conforma la "muxeidad"?, ¿es verdadera y en qué consiste la integración social del muxes, cómo la ostentan los juchitecos en sus discursos? Si es así, entonces ¿cuáles ámbitos sociales ocupan?, ¿qué tiene que ver la vida de los muxes con la etnicidad y la modernidad? A continuación surgen otras cuestiones de orden metodológico ¿por dónde empezar?, ¿qué buscar?, ¿según cuáles parámetros? El desenlace del thriller antropológico es la primera aproximación que presento aquí, cuyas referencias a la literatura existente son pocas, ya que todo lo que describo y sostengo en este texto es producto casi únicamente de mi observación directa y de la interpretación que he realizado a lo largo de mi convivencia con la comunidad. 

La ocasión

Miro y yo llegamos a Huatulco hacia el atardecer de un sábado de finales de julio de 1995, recibidos por el perfume del mar y de las flores . Motivo del viaje era la celebración de Miss Huatulco Gay, certamen de belleza inventado, organizado y celebrado, a partir del 1993, por un mismo grupo de amigos, originarios de Juchitán, que viven en Huatulco. En la competencia participarían las representantes de las nueve bahías de Huatulco, entre las cuales se iba a escoger una ganadora, un segundo y tercer lugar, después del "tradicional" desfile en traje de baño, traje regional y vestido de gala . Todo rociado de cervezas y cumbias, ya que seguiría un gran baile popular; como entremés e intermedio, un show travesti, es decir la interpretación en play back de parte de una vestida, Rocío, de las canciones de Rocío Dúrcal y Marta Sánchez. Como premio : una cantidad de dinero a cada ganadora, pero sobre todo el reconocimiento público de su feminidad . Miro, el estilista más, cotizado entre las mujeres de la alta sociedad de Juchitán (y de unas cuantas de la baja) no participaría en el certamen pero sí en la fiesta, en calidad de "embajadora" de Juchitán. Llegamos directo a casa de los organizadores : Pancho, Rocío y Luis, alias la Teca . Pancho es originario de Veracruz, de una edad indefinida entre los veinticinco y cuarenta años, guapo, un poco afeminado en los movimientos, amable, tiene un negocio de estilista en la zona hotelera, arreglado con un estilo entre el pop y el punk, fruto de sus fantasías. Rocío es una vestida de 17 años, muy bonita, muy femenina en su forma de ser, que aparenta mucha más experiencia de la que le darían sus años. Luis es un hombre alrededor de los cuarentas, "macho" o menos, con una boca sensual, inteligente, ocurrente y cantinflesco en su forma de hablar, en perenne búsqueda de trabajo que "afortunadamente" nunca aparece, aparte de cuando se trata de poner un bar para gays que, a pesar de la afluencia de clientes, no tuvo éxito comercial.

La llegada de Miro fue aplaudida y celebrada por los que estaban en la casa, Pancho, Rocío y Manuela, jovencito/a belleza participante. Miro, emocionado y febril, anunció que se vestiría para la ocasión. Mi llegada no era ni anunciada ni esperada ; había visto a Pancho y a Luis en una sola ocasión, años atrás, y conocido a Rocío unas semanas antes cuando presentó su show en una discoteca de Juchitán. Me recibieron muy atentos, a pesar de estar en una actividad frenética. A partir de ese momento me encuentro instalada en la total "putería" y "jotería", entre "locas" y "perras" para los amigos, pero gay para el mundo, instalada en el juego de las locas ; nada me parece más divertido, estimulante y sensual.   

El rito

Después de una media hora, cuyos sucesos no podría describir por ser muchos y muy rápidos, inició el rito de la transformación de los hombres en mujeres : el maquillaje, la preparación y la estética del cuerpo y de los movimientos . Pancho, quien en este momento decidió participar en el show, y Rocío tenían que convertirse en lo más parecido a los personajes de la farándula a quienes iban a interpretar.  Entonces descubrí que esto implica toda una parafernalia de objetos, trucos, tiempos, angustias y tensiones : el tinte de los cabellos, los que lo necesitan; una ducha larga, larguísima, para depilarse cuidadosamente; la maquillada minuciosa de más de dos horas; el planchado y el zurcido de última hora ; un ir y venir de bilet, cremas, polvos, pinceles, plumas, correctores de ojos, rubores, chismes, cerveza y cigarrillos de marihuana. Pancho, estilista de profesión, derrama a cada cual sugerencias oportunas : "mana, ponte la sombra de aquí para allá, para alargar tu cara", "ponte blanco para agrandar tus ojos", "delinea los labios con esto, así la boca se te ve más sensual", "Ay perra, flacas se ven tus caderas, ¡mira! Ponte algo, ¡ni gracia contigo!" Y ahí van las locas, engordando nalgas y piernas con "trucos" de hule espuma moldeado . Sin embargo, para hacer piernas pueden bastar dos o tres pantimedias gruesas, de aquellas brillositas que aprietan. También los pechos son de hule espuma, ya confeccionados con todo y pezón. Pero si falta, un brassiere acolchonado y con un grumo de trapos o un calcetín en las copas puede triunfalmente ilusionar ; para rematar y resaltar la separación de los senos: dos pinceladas de fard oscuro en el escote. Lo más gracioso es el truco para respingar la nariz . Existen unos aparatos específicos pero nunca los he visto; sin embargo, a falta de estas 'sofisticaciones' capitalistas y urbanas, el palillo de la paleta "tutsy pop" resuelve el problema . Se corta a la medida del dedo pulgar, se dobla una extremidad, se pinta de negro con el lápiz y se introduce en la nariz. Aparte están las pelucas, que se peinan cuidadosamente y se arreglan a última hora, en el camerino, antes de salir al escenario. Lo que más me intrigaba era saber cómo le hacían para desaparecer el pene, ya que con sus apretadísimos trajes de baño no se veía ni un bultito huini (chico) ahí donde uno espera que haya. En esta ocasión mi curiosidad no fue satisfecha pero después me explicaron que se "montan" los testículos hacia abajo entre las piernas y ahí mismo se coloca el pene, al que se empuja hacia atrás entre las nalgas . Esta operación hace que el vientre se suma todavía más y, consecuentemente, se realcen las nalgas . 

El teatro

Tras bambalinas, el show ha empezado ya desde hace rato . A medida que el maquillaje transforma los rasgos, y todavía antes, la gestualidad y los movimientos del cuerpo van cambiando . Las locas prueban los movimientos más agraciados, más supuestamente femeninos o que ponen de relieve alguna parte del cuerpo, sobre todo el busto, las nalgas y las piernas, es decir, las partes que atraen la mirada masculina ; pero también -y mucho- la boca y los ojos, más bien la mirada, la mirada coqueta, la mirada fatal, la ingenua y la perversa. Las funciones del "tutsy pop" no acaban con lo de la nariz . También lo van chupando para que se hundan la mejillas, mientras se lanzan miradas inocentemente fatales y la boca trompuda chupa, simbólicamente, la "flor" del hombre . Tras bambalinas empieza el derroche y el juego de la sensualidad. Cuatro horas más tarde, acabado el maquillaje y el planchado de vestidos, Pancho, Rocío y Manuela se van en un torbellino de encajes, tules, organzas, bolsas de plástico, pelucas, humores y olores . Me quedo en la casa con Miro, siempre nervioso, ensartando medias sobre medias y por fin una pegadísima malla verde esmeralda con todas sus lentejuelas doradas, un cinturón negro apretado para acentuar la cintura y dios dioos, ¡qué nalgas! Completa el atuendo el peinado que, bajo mi irresponsable sugerencia, es un mechón de rizos amarrado a un lado de la frente para que caiga en una ola agresiva y coqueta, escondiéndole un ojo . Todo esto montado sobre un par de tacones dorados de 12 cm . Partimos hacia el salón. 

Nosotroslas, los/as otros/as

Su entrada fue sensacional, de cachet . Este tronco de mujer se deslizaba como una pantera entre mesas-manos-besos-albures-insultos-ofrecimientos- sarcasmos-deseos, cruzando el salón de cabo a rabo en un triunfo de exhibicionismo. Atrás del escenario, las concursantes, entre las cuales estaba Manuela, alistaban los últimos detalles de su presentación. Vi una gran agitación en un espacio demasiado angosto para poder siquiera acercarme: vestidos y pelucas que volaban de un lado a otro ; Pancho y Rocío regañaban a todo el mundo y más a Manuela, a quien traían cortita desde la casa ; una loca, semicubierta con el puro corsé y tanga, corría histérica de un lado a otro, gritando algo contra alguien, sin parar por eso de arreglarse cara, peinado y uñas . Circulaba una minifauna de amigas y simpatizantes : un gay feísimo moreno-negro, con otro chaparrito igual de feo, pero blanco ; algunas locas ensayaban la caminata y una de ellas, una flaquita muy blanquita, planchada su nalga, caminaba como borreguito a medio morir, regañada por las demás . Las concursantes eran todas jovencitas, también se notaba que venían de diferentes partes de la república, compartiendo todas ellas el mismo origen humilde . Una mirada crítica, aunque superficial, revela rápidamente que en su vida cotidiana eran meseras, empleadas de la zona hotelera, aprendices, chalanes, etc.El salón ya estaba lleno. Después del certamen y del show empezaba el baile popular, igual a muchos otros que se organizan en la región con motivo de cualquier cosa . El público estaba conformado por empleados, obreros, chalanes, lancheros (grupo relativamente numeroso, escandaloso y "muy grosero", decía Rocío), maestros, turistas, músicos y pintores, el juez y su esposa, y por una heterogénea mezcla de variedades sexuales andando : machos, hembras, bugas, mayates, chichifos, locas, gays, travestis, varones heterosexuales y no tanto, joteros y joteras.8

Por supuesto, presenciaban el evento todos los amigos de los organizadores La mayor parte de ellos vivía en Huatulco, pero muchos venían de visita de Juchitán y otros pueblos del Istmo . Reconocí varias caras familiares . Miro mantenía su vientre muy adentro con gran esfuerzo en el intento de pegar la barriga a los riñones . Sin embargo, de repente se le aflojaba  un poco, a causa de la inflamación crónica provocada por tanta cerveza que toma. Su caminata de modelo, aquella de un pie que se adelanta cruzando al otro, corría riesgo de fracasar en una espectacular caída. Pero pudo más la vanidad, el orgullo, el placer de ser admirado, la exhibición y el desafío de tanta diversidad, el deseo del hombre o -como dirían las locas- "la putería, pues" : pudo más todo esto que las leyes de la física . En un afloje de barriga, un lanchero lo insultó con palabras agresivas y sarcásticas, algo hiriente relativo a su cuerpo, y "ella" le contestó al chass, ahí te va, dejando al sujeto "pendejo", dirían las locas, y sin argumentos. La agresión no era a su persona, sino a la sofisticada imagen de mujer que había sacado de sí misma y construido para lo demás y esto, sí, hiere y no se puede permitir.  Cuando se abrió el baile, después del certamen, Miro fue acaparada por un señor cuarentón, muy apuesto y varonil, que aparentaba no dar crédito de tener entre sus brazos tal mujerzota. No la soltó durante muy largo rato.

El certamen, el espectáculo

Anunciadas por ritmos de cumbia y por tambores, salen las bellezas al escenario, en traje de baño . Por un "error" de montaje las luces daban hacia el público, así que de "ellas" no se veía la cara sino la pura silueta, pecho, nalgas, piernas, resaltando sobre todo la manera de caminar. Unas caminaban rígidas, otras sin gracia, otras con exagerada ondulación de la cadera, otra seguía paseando como borreguito a medio morir. Como ya sospechaba, Manuela se llevó los aplausos de todos por su caminata femenina, muy profesional, tipo modelo . Desde ahí se supo quien iba a ser la ganadora. Salen las locas y en un triunfo de luces, música, olanes y lentejuelas entra al escenario Marta Sánchez . ¡Gauu! Tronco de mujer envuelta en un ajustadísimo vestido blanco que terminaba en unos esponjosos olanes, ¡tremenda melena dorada! No reconocí a Pancho . Interpretó dos canciones en medio del entusiasmo general, imitando a la perfección cada gesto de la vedette, tal como se ve en el "canal de las estrellas". Enseguid