“DESHONRA,
la otra historia”
Una
reflexión sobre la identidad .El tema de la homosexualidad en el cine y
televisión Argentina.
de
Daniel Tortosa.
Quiero
agradecer públicamente al Sr. Osvaldo Bazán, periodista y escritor, ya que sin
su trabajo y excelente investigación realizada
( la información usada en este artículo es en mayoría de su libro):
“Historia de la homosexualidad en
I
. UNA HISTORIA DE RECHAZO:
Este trabajo sobre Identidad intenta dar una mirada sobre la representación en el cine y la televisión, grandes medios de comunicación sociales, de un aspecto importante de la misma que es el de la sexualidad humana. Y desde una perspectiva particular: la homosexualidad. Variante sexual que en nuestra historia y sociedad tiene una trayectoria de rechazos y ocultamientos.
Lo que generalmente tomamos como esencial en nuestras vidas cotidianas, la naturaleza de nuestra sexualidad, individual y propia, una experiencia íntima, debemos admitir también, que esto que parece ser íntimo y privado, es realmente compartido, comparado, público y por ende también político. "No es la sexualidad lo que obsesiona a la sociedad, sino la sociedad la que obsesiona la sexualidad del cuerpo" (Foucault).
Tanto el cine como la televisión son fieles reflejos de las sociedades que los construyen, en sus pantallas se legitiman y se critican ideas, costumbres, estilos de vida. Estos productos culturales son el fiel reflejo también de nuestras identidades, la sala de un cine es un excelente espacio para la representación de una sociedad.
En nuestra sociedad el estatus de orientación sexual posiciona al "yo" en la periferia o centro sociales; lo sitúa en una relación determinada con los recursos institucionales, las oportunidades sociales, las protecciones legales y los privilegios sociales; lo pone en relación con una serie de formas de control social, desde la violencia y la penalización, hasta el ridículo. Este último punto clave en la representación del homosexual en las pantallas argentinas de todo el siglo.
Partiendo de la hipótesis de que la sexualidad humana es una construcción sociocultural que refleja las relaciones de poder en una sociedad determinada resulta evidente que la discriminación sexual es la cara oculta del mandato social de ser heterosexual y que a él tienen que referirse las explicaciones sobre porqué enfermedad, anormalidad, inmoralidad, antinatural, y otros calificativos que son siempre peyorativos se asocian a las minorías sexuales.
En
relación a la homosexualidad en
La palabra sexualidad comenzó a usarse en la lengua francesa en el curso de los años 1830 como resultado de una tentativa "científica" de clasificar las diferencias de deseos y prácticas sexuales con intención claramente ideológica: exclusión y punición. Ya la iglesia católica desde siglos antes, el Concilio de Trento (siglo XVI), condenó las relaciones homoeróticas como "Pecado nefando e innombrable, castigado por el juicio divino", la sodomía fue catalogada como un crimen de igual gravedad a la herejía, estando por encima de todas las transgresiones. Una penetración anal era considerada tan grave y merecía la misma pena que matar al rey, el término clínico no existía en esa época, la psiquiatría alemana lo acuñaría en la segunda mitad del siglo diecinueve: homosexualidad lo llamaría.
En
una de las primeras obras grandes de la literatura nacional, “El matadero”
(1839) de Esteban Echeverría, fundaría una línea en que uniría la
homosexualidad con la violencia, el honor con la virginidad anal y sodomía con
federales : “Era lindo el muchacho, como de veinticinco años, piel pálida,
cabellos negro y lacio, ojos de fuego, labios trémulos, patilla en forma de
U”. Debido a la fatalidad, pasó frente al Matadero de
Es
con posterioridad, pero en el contexto del siglo XIX, que, tres nombres del
higienismo argentino son los doctores Ramos Mejía, De Veyga y José Ingenieros,
trabajando en conjunto, crearon una red que unió
La policía los encerraba, los médicos los estudiaban.
En 1914, se estrena en un teatro céntrico la obra "Los Invertidos" , la palabra no se usaba en la prensa ni siquiera negativamente. Quizás algún invertido de la época se haya llegado al teatro para la representación, y más teniendo en cuenta los antecedentes de anarquista de Gonzáles Castillo su autor. Se habrá arrepentido de haber ido. La obra ofrecía una solución rápida y definitiva a su problema: el suicidio. El invertido debía despreciarse a sí mismo hasta llegar al suicidio. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones moralizadoras, a diez días de estrenada, el gobierno municipal la prohibió. No se podía permitir que en el centro de la ciudad un enorme cartelón dijese LOS INVERTIDOS.
Desgraciados y humillados, los invertidos tenían que saber que su vida no valía y que lo mejor que podían hacer era matarse. No lo decía un médico metido a policía, lo decía un artista anarquista desde el escenario de un teatro.
El futuro iría de mal en peor hasta bien entrada la democracia a finales del siglo XX.
El
15 de junio de 1932 apareció un edicto policial que, por primera vez en la
historia del país, y en abierta contradicción con el Código Penal y
Es
así que la historia de los homosexuales en
La
época más negra fué durante el deshielo de la dictadura , durante 1982 y 1983
un autodenominado "Comando Cóndor" que en un comunicado difundido a
la prensa aseguró que "vamos a acabar con teatros de revistas y
homosexuales" asesinó brutalmente a más de 26 homosexuales en Capital
Federal, el Comando pertenecía al grupo filonazi Nuevo Orden, sus
ramificaciones llegan hasta las profanaciones de tumbas judías a finales de los
90. La mayoría de los casos aún continúa hoy impune, habiéndose dado casos
similares durante la democracia de Alfonsín y Menem en Córdoba, Mendoza,
Rosario,
En
su historia de la homosexualidad en
Los homosexuales no tenían voto, voz, opinión, visibilidad. No existían. Pero existían. El caudal de la cultura Argentina desde el tango de las orillas a la literatura elitista, desde el cine al deporte, desde las revistas para la mujer hasta la pintura, está recorrido por marcas, huellas y guiños para los "entendidos" sobre el tema. Se podría hacer una gran división en la manera en que el tema de la homosexualidad funcionó en el campo cultural, por un lado una larguísima etapa de invisibilidad respecto al tema que iría hasta la democracia de Afonsín, y luego, una etapa reciente, de visibilidad, en estas últimas dos décadas, debido especialmente al ejercicio del estado de derecho y a la aparición del SIDA, que llevó compulsivamente a muchos homosexuales a visibilizarse ante familiares y amigos.
El
SIDA volvió a despertar terrores medievales y la iglesia los utilizó, en 1994,
en televisión, monseñor Quarracino propició la creación de un apartheid para
gays y lesbianas, reaccionando no sólo contra el fantasma del SIDA sino contra
los primeros grupos organizados de homosexuales en democracia que aspiraban al
ejercicio de los plenos derechos civiles y la derogación de los injustos
edictos. La reacción de la
sociedad ya no sería la misma, cientos de firmas y solicitadas en su contra,
quizá la más interesante y que demuestra el espíritu de esta nueva época más
tolerante con los homosexuales sea la que el filósofo Tomás Abraham escribió
en Página / 12 : "La homosexualidad no es un peligro para el hogar.
Algunos juristas sí lo son. Ni un peligro para la sociedad. Ni las brujas, ni
los usureros medievales, ni los gitanos, ni los negros, ni los judíos, ni los
musulmanes, ni los disidentes políticos, ni los herejes, jamás fueron peligro
para la sociedad y sí para algunos privilegios. La homosexualidad no es
contranatural porque la sexualidad humana no es natural. Es cultural. No es biológica,
es simbólica. Sexualidad y reproducción biológica no son equivalentes.
II
.
A partir de la aparición de las primeras películas sonoras se instalaría una tradición que cruzaría todo el siglo: el homosexual, nunca nombrado como tal porque los homosexuales "no existían", sería afeminado, misógino, obsesionado por el sexo, envidioso y cobarde, sus conflictos serían siempre estupideces o niñerías, y su nombre siempre sería ridículo. Sería fiel a sus amos como una mascota y el uniforme de sirviente ridículo sería el que mejor le calzaría. Y si no, fijémonos hoy día en las pantallas de nuestro hogar la serie “Los Roldán” y es aquí que su protagonista travesti, tiene sus ayudantes “los Laizos” que siguen fieles al estereotipo.
En
"Los tres berretines" ya aparecería Pocholo (Homero Cárpena) un
mayordomo. El homosexual de la época de oro (1930-1950) recibirá un trato
prejuicioso pero como reconoce el periodista Daniel López, que realiza un
exhaustivo trabajo publicado en la revista Humor en 1985: "Nadie decía de
ellos que eran mariquitas, ni afeminados y mucho menos homosexuales, allí
estaban, en alguna secuencia puesta para divertir al espectador con esos freaks:
bailarines, modistas, peluqueros, mayormente coreógrafos, que daban el pié a
la estrella de turno. No había en su exhibición la maldad o agresión con que
se los representaría a partir de los años 70". En este arco de las
representaciones, en 1960 se estrena “Un guapo del
El actor Adrián Cúneo fue Pirulo, el amiguito de la niña rica - Amanda Ledesma - enamorada de Hugo del Carril en "El astro del tango"(1940), y fue en "Cuando canta el corazón", donde discutía de telas, volados y rouges con maría Esther Gamas y Eva Guerrero. Allí Cocó no toma mates porque le aja el cutis. En "El pobre Pérez" (1937), la actriz Alicia Vignoli dice refiriéndose a un colaborador: "¡No puede ser coreógrafo y hombre al mismo tiempo!".
A la estrella con la que los guionistas hicieron encontrar con más de estos innombrables fue Niní Marshall. En "Yo quiero ser bataclana"(1941), el coreógrafo le pide a Catita que en sus movimientos ponga " más souflée, más tendresse" y la califica como "petisa"....
- No me diga petisa porque le voy a decir lo que pienso.
- Cállese, usted no es más que una sustituta!
- No sé cuál es de los dos es más.... esa cosa. - contesta Catita ofendida.
También chocaría con otro coreógrafo - Vicente Rubino, actor frecuentemente elegido para interpretar papeles gay, como en "Buenos Aires a la vista" (1950), "Mujeres que bailan" (1949), y en "Carmen" (1943), atendería una sastrería donde un cliente mayor y gordito insiste en alquilar un traje de mariposa.
En uno de los éxitos de Luis Sandrini "La casa de los millones" (1943), tres ostensibles afeminados llegan a una fiesta burlándose del uniforme de lacayo de Luis Sandrini :
- ¿Quién sos? ¿El conde de Luxemburgo?
- ¿Y vos? ¿La casta Susana? - responde Sandrini y los presenta a voz cantante - "¡Las tres Marías!". Finalmente agrega para sí: - "Y mañana serán hombres".
Tres
afeminados también se retiran ofendidos de un club porque un hombre, Guillermo
Rico, imitaba a Azucena Maizani en "Cinco grandes y una chica" (1950).
Marcos Zucker interpreta bailarines afeminados en el ámbito de los teatros de
revistas en " Adiós pampa mía" (1946), o en " Buenos Aires mi
tierra querida" (1951) al que Alberto Castillo llamaba "María de
A partir de los años 60 las cosa comenzarían a cambiar, la representación se haría más densa y marginal.
Todo
film cómico o musical tiene su marica, dice López, " en otro registro: se
pasó a la grosería, a la ofensa, los homosexuales resultaban el equivalente de
las vedettes revisteriles en relación al capocómico". Y nombra a los
actores que hicieron esos papeles: ¡ Jorge Salcedo!, Guido Gorgatti, Julio de
Grazia, Mauricio Morris, Aldo Kaiser, Carlos Moreno, Carlos Perciavalle, Lelio
Lesser, Julio lópez, Hugo Mujica, Roberto Mosca, Miguel Jordán y César
Bertrand. En las películas de
En 1962 la travesti francesa Cocinelle actúa en "Los viciosos", recibiendo gran difusión en los medios de la época, y en 1963 aparece la primer travesti criolla y bizarra en “Testigo para un crimen” de Emilio Vieyra, se llamaba Michelle. El primer bar de homosexuales es recreado en "La flor de la mafia" (1974) de Hugo Moser.
Hay muchas pistas sobre la homosexualidad del personaje del psicópata asesino en "Si muero antes de despertar"(1952) antecedente del tema, que ya directamente sería retratado en "El ayudante" (1970), José Slavin, un vagabundo que persigue, desea y termina matando a un adolescente sordomudo. Los gays pasaron de ser payasitos que no mataban a una mosca a asesinos.
En
"
El director Daniel Tinayre ( además de " Deshonra"), tocó el tema en otras dos oportunidades: en "El rufián" (1960) Egle Martin estaba casada con un mádico homosexual, Daniel de Alvarado, y en "Extraña ternura" (1963) el personaje de la prostituta de Egle Martin disputa al adolescenta Norberto Suárez con su tutor homosexual, José Cibrián. El chico muere. El trío también estaba presente en "La piel del amor", entre el gay solitario, Héctor Alterio, su amiga Susana Giménez, y "la presa codiciada" Claudio García Satur. El gay queda solo. Renán vuelve a tratar la homosexualidad en "Sentimental" (1980) donde Enrique Pinti interpreta magistralmente a un gay: -"Puede darme la mano, no contagia" - dice el personaje a Pepe Soriano.
El lesbianismo tuvo historia aparte. Las lesbianas en su mayoría se utilizaron como coartada para exitar el morbo de la platea masculina, en donde el subgénero "cárcel de mujeres" ocupó un lugar central.
En "Deshonra" (1952, gran película de Tinayre), el personaje de la lesbiana tiene todo en su contra: asesina, ladrona, viciosa, mala compañera... a partir de ahí vendría una saga no menos monstruosa . "El octavo infierno, cárcel de mujeres"(1964), "Intimidades de una cualquiera"(1974), "Las procesadas" (1975), "Las locas" (1977), "Atrapadas" (1984), "Correcional de mujeres" (1986), y vale nombrar la primera de la lista "Mujeres en sombra"(1951) de Catrano Catrani. La homosexualidad femenina nunca fue usada, como la masculina, para hacer reír. El lesbianismo apareció en "Huis Clos ( A puerta cerrada, 1962) basada en la obra de Jean Paul Sartre, con interpretación de Inda Ledesma y, en uno de los episodios de "Tres veces Ana" (1961, gran película de Kohon ), con Rossana Zucker y Beatríz Matar, también aparecía un gay tímido, Jorge Cavanet.
Algunas actrices que protagonizaron personajes de lesbianas en distintos registros fueron Susana Maldi en "Juegos de verano" (1969), Socorro Gonzáles Guerrico e Hilda Videla en "La casa del amor" (1973), Linda Peretz en "Hay que romper la rutina"(1974), Flora Steimberg y Alicia Zanca en "¿Qué es el otoño?" (1977), Silvia Montanari en "Proceso a la infamia" (1978); y Luisina Brando y Marilina Ross que juegan una caliente escena en "Piedra Libre" (1976). En "De la misteriosa Buenos Aires" (1981) Julia Von Grolman, la mucama, le da un beso tierno en los labios a su ama, Graciela Dufau; eso sí, recién en el momento en que su amita se muere. En el 2003 el lesbianismo protagoniza su primer film, "Tan de repente", inspirado en un thriller de César Aira. De reciente estreno es "Lesbianas de Buenos Aires", donde se ven representados los complejos, problemas y deseos de un grupo de lesbianas en el país de hoy.
Por
supuesto, tratándose de amores prohibidos la censura , como así también la
autocensura, siempre tuvieron algo que decir. Al film "El tiro de
gracia" (1986), ya en la etapa de visibilidad del tema, se la censuró la
escena en la que Abel Buhr daba clases sobre yiro en
Durante los 80, los aires democráticos, y la visibilidad incipiente de algunos homosexuales, abrieron las puertas de los armarios por donde se colaron representaciones menos estereotipadas de los homosexuales.
En
"Señora de nadie"(1981, fino trabajo de
A partir del siglo XXI, el nuevo cine argentino, deja de lado las estereotipadas representaciones del pasado y comienza a recrear personajes homosexuales de tipo más cotidiano y creíbles : Ricardo Darín en "El faro" (1998), Leonardo Brezicki como taxi boy en "Vagón Fumador" (2000), Vando Villamil en "La fuga" (2001) y Pablo Rago en "Apasionados" (2002) son solo algunos ejemplos. El cine alejado de lo comercial de Pablo César describe la ambigüedad sexual "Unicornio, el jardín de las frutas"(1996) y "Equinoccio, el jardín de las rosas" (1991). Incluso la homosexualidad se incluyó en clave ingenua y lúdica en una historia estrictamente heterosexual y de corte comercial como la comedia "Apariencias"(2000) en la que Adrián Suar finge ser gay para conquistar a su amada, Andrea del Boca. -"Tengo vértigo en la cola!!", gritaba el personaje amanerado de Fabio Posca, latiguillo que rápidamente pasó al ambiente gay argentino.
Para
finalizar, hay que destacar que en la ciudad de Buenos Aires, con el auspicio,
entre otros, del Gobierno de
III
. EL TEMA DE
En
los años en que apareció la televisión, los homosexuales eran invisibles, y
la pantalla chica, fiel reflejo de la sociedad que la produce, no escapó al
mandato. Más bien, la homosexualidad tanto masculina como femenina estaba
vedada. Las autoridades se ocuparon del asunto: en la reglamentación del
decreto ley 15.460/75, conocido como Ley de Radiodifusión ( 17 de Julio de
1965) se establecía que..."El contenido de las transmisiones deberá
abstenerse de exaltar el desvío sexual o el erotismo".
En 1971, el presidente del Ente de
El autor televisivo Juan Carlos Cernada Lamadrid, quizás ya harto de todo esto, y consciente de que la dictadura en 1983 hacía agua y tenía las miras en como escapar y esconderse del desastre ocurrido, escribió en el ciclo Compromiso emitido por canal 13, uno de los capítulos mejor tratados sobre el tema gay en la historia de la televisión, se llamó "Un, uno, una, etc.". El personaje de Ricardo Darín se debatía entre el amor ofrecido por su novia Susú Pecoraro y el ofrecido por su amante Arturo Maly. Pasó desapercibido para las autoridades. Por el guión de este capítulo, recibiría en España el premio Onda como mejor autor televisivo en 1990.
Pero las cosas no serían tan fáciles. Ya bien entrada la primavera democrática, en 1986, los televidentes se quejarían e indignarían en cartas de lectores y al canal , por la aparición de un personaje homosexual, protagonizado por Mario Labardén, en la novela Rossé, de Jorge Maestro y Sergio Vainman. La televisión no soportaba todavía a personajes homosexuales que parecieran de piel y hueso. Al homosexual había que representarlo y estereotiparlo desde lo grosero y obvio, la consigna seguía siendo reírse del diferente.
"Huguito Araña", personaje de Hugo Arana para Matrimonios y algo más de Hugo Moser, marcó hasta nuestros días las líneas que debía seguir el gay televisivo: amanerado, histérico, misógino, sexualmente insatisfecho, capaz de cualquier cosa por llevarse "su presa" a la cama - mientras más macho mejor -. En la última versión del programa en el 2001, el personaje fue interpretado por el actor Nicolás Scarpino. Se llamaba "Buby". El actor declaró: "Hago una mariquita mala y rebelde, pero muy simpática". Clarín (21.6.2001). Todas las características de misoginia e insatisfacción sexual eran cumplidas por "Buby".
"La
comicidad debe estar en las situaciones y no en los personajes", decía a
la prensa el actor Hugo Midón en 1988, que encarnaba al modista gay
"Yoli" en el ciclo Va de nuevo, de Canal
Durante los 90, el gay por antonomasia sería interpretado por Fabián Gianola en Los Benvenuto, el personaje, burdo y estereotipado, se convertiría en caballito de batalla del actor, quien ganó un ¡Martín Fierro! por él y después lo utilizó en otros programas.
Para
dar una clara idea de la resistencia del medio televisivo al tema basta resaltar
la triste anécdota protagonizada por los directivos de Telefé. El 4 de febrero
de 1991, pusieron en pantalla Otra historia de amor de Américo Ortiz de Zárate.
Al film le rebanaron los 12 últimos minutos y cambiaron completamente la
historia - quedaba como final cuando Bonín decide volver con su esposa - el
"final felíz" por el cual se constituía la pareja homosexual de Bonín
y Pasik con un futuro por delante, era maliciosamente ignorado.
1992.
Por vez primera un beso entre dos hombres en la pantalla chica!, el rating subió
por las nubes. Rodolfo Ranni y Gerardo Romano componían una pareja homosexual
de clase alta, hastiados de la rutina conyugal y enfrentados a la presencia de
Jorge Schubert, un joven amenazante. El ciclo: Zona de riesgo 2/ atendida por
sus propios dueños de Maestro y Vainman. Hubo quejas de
Un año más tarde aparecería el primer beso lésbico en la medianoche de ATC, lo protagonizarían Blanca Oteyza y Esther Goris en el programa Cartas de amor en casette. En el 95 en un capítulo de Sin condena Alejandra Flechner y Belén Blanco interpretaron a dos prostitutas lesbianas y en Tres minas fieles, también en Canal 9, Nora Cárpena y Esther Goris vivían un romance secreto.
Algo estaba cambiando, y rápidamente así lo entendieron los productores y creativos del medio, la sociedad en general ya no era tan obtusa sobre ciertos temas y quería "ver" de que se trataba. Los "Talk shows" y los programas de chismes y escándalos fueron roturando el camino para una nueva representación de las sexualidades diferentes. Con madurez así lo entendió Suar, que presentó el primer gay digno de la televisión nacional, el abogado Ariel, interpretado por Damián de Santo, en el ciclo Verdad / Consecuencia de 1996. Tenía todas las virtudes y defectos de una persona común, su sexualidad era vivida como la mayoría de los jóvenes urbanos de su generación. En la segunda temporada del ciclo redoblan la apuesta, el éxito fue contundente, y esta vez le tocó el turno a las chicas: aparecía el lesbianismo en cámara y fuera de las cárceles o prostíbulos, la relación era entre Nancy Dupláa y Emilia Mazer.
Claro que pese a tanta apertura siempre quedan bolsones reaccionarios. En La movida del verano, en el verano del 96, Miguel del Sel y Juan Acosta, caracterizados como bañeros, vuelven a hechar al agua a un joven "trolo" para ir tras unas bikinis. La agrupación Biblioteca Gay-Lésbica se quejó: "Si el chiste es que la vida de un "trolo" no vale la pena, declaramos que no tenemos ese sentido del humor". Marcelo Tinelli es abucheado sistemáticamente por las organizaciones. Todavía en el 2004, el "chiste" es el grupo folklórico "Topus 4", quienes cumpliendo todos los cánones peyorativos de la condición homosexual, los "trolos" sedientos del tamaño del pene a conseguir, gritan a cámara: "Me la como, ¿y qué?".
El llamado "destape gay" del 2001 tuvo como escenario la pantalla chica. Las revistas, radio y periódicos se hicieron eco de este fenómeno. El despliegue pirotécnico verbal de Fernando Peña abrió el juego. Se rotuló como "puto triste" en uno de los altares mediáticos del país, el programa de Susana Giménez. A partir de ahí, jugó el juego de la provocación y la fue bien. Llena los teatros, es uno de los conductores radiales de FM más escuchados e hizo de sus excesos un estilo exitoso. Después, cuando nadie lo esperaba, la pantalla de Telefé hizo saltar las pelotas por la estratosfera en el reality show Gran Hermano. Gastón Trezeguet, salió a contar detalles lujuriosos de una noche con cuatro marineros y drogas. Los adolescentes lo amaron, en Videomatch se burló de Marcelo Tinelli, el gran burlador, y su padre lo respaldó. Se convirtió en estrella mediática de la noche a la mañana. Julio Bocca, a las 22 hs. en el programa La luna que conducía Jorge Lanata, contestó, no sin problemas a la pregunta básica: "¿Sos gay?", con un: "Todavía no, por ahora soy bisexual". Su altura artística y su metier de bailarín clásico lo eximieron de más comentarios. El periodista Juan Castro casi a la misma hora que Bocca, confirmaba en el programa de Nicolás Repetto, Sábado Bus, que: "Para mí lo más normal, desde chico, fue sentirme atraído hacia un hombre. Y tuve novias, y en mi adolescencia, cuando terminaba de masturbarme, me obligaba a pensar en chicas. Una vez que pude sacarme todo eso de encima y soltarlo dije: ¡Ya está!". Fueron los puntapiés para que esa catarata autorreferencial que es la televisión se volcara sobre el tema. Por primera vez, no se emitieron juicios de valor negativo. Hasta en los programas de la tarde parecieron moderarse y modernizarse. Se conmovieron y no pidieron la hoguera. Se cuidaron de ser políticamente correctos. Ya no había espacio para ciertos trogloditas. Ronnie Arias, notero,tuvo éxito con su personaje de "loca festiva", en De medio a medio, TN, en setiembre del 2003, declaró: "Antes no me dejaban hacer cámara, me decían que daba muy puto".
Florencia
de
La presencia y salida del armario de estas personalidades con sexualidades diferentes, obligó a los comunicadores sociales a redefinirse y a adoptar posturas claras, que, en su mayoría han sido positivas. Es un dato valioso lo ocurrido tras la tragedia que terminó con la vida de Juan Castro en marzo del 2004: su condición de homosexual fue tomada como un dato más y no impidió que cientos de personas en todo el país hayan sentido su muerte como la de un ser humano, superando prejuicios ancestrales. No se escucharon frases homofóbicas en los medios. La visibilidad de las sexualidades diferentes, sobre todo en la televisión, es un paso adelante para la convivencia democrática y el respeto por los derechos humanos, que se irá reconociendo con el tiempo.
IV
. TRADICIÓN MALDITA: “
“La buena sirvienta, de Córdoba con amor, Daniel Tortosa nos somete a un juego border donde deseo y levante instalan señales de tránsito en la carretera del alma humana en estado de precariedad” ( El Amante N 152, pág. 36). Quería comenzar con esta cita ya que me parece la más pertinente para rescatar el espíritu del film. La buena sirvienta habla de la necesidad de amar y ser amado, de la fragilidad y precariedad del alma humana, y somete a sus personajes a un viaje sin retorno. Los desnuda y , desde la anécdota, intenta realizar una reflexión que bucea en la intimidad de los sentimientos y desde ahí se proyecta al imaginario social. Se caracteriza también por una fuerte y turbadora mezcla de amor y dolor.
El cortometraje de 24 minutos ( UNC, Córdoba, 2002 ), se instala en el centro de un nudo de representaciones sociales que ligan: homosexualidad es igual a locura, homosexualidad es igual a delincuencia. Este núcleo se articula con el de la violencia doméstica y los amores vividos en la clandestinidad, en el doloroso mapa de los sin – comunidad, de los excluídos, en la historia del rechazo y la invisibilidad.
Ya desde el título mismo plantea una metáfora de la identidad del protagonista de la historia, metáfora un tanto irónica. La ciudad, la plaza, el departamento del protagonista son opresivos, hace calor y es de noche. Los personajes se conocen en un puesto de comida callejera, a través de miradas, gestos, guiños, se ocultan de las miradas de los demás y se siguen: -¿Tenés lugar?.... andá vos que yo te sigo..- le dice uno al otro, y caminan por la calle como dos extraños, en una actitud de estar "fuera de la ley". Al protagonista no le hace mella que el otro lo trate despectivamente, le demande y lo someta, al contrario : -...¡Cómo me gusta! ¡Le voy a decir que se quede!...- piensa el sometido en el baño. Más es humillado, más es la necesidad de estar con ese otro, le llega a pedir disculpas por no hacer las cosas como el otro quiere. El otro ordena, se burla, se le ríe y el otro acepta hasta que la situación se hace insostenible y lo mata por accidente. El no hubiera querido hacer esto, él estaba buscando una noche de amor.
Los dos personajes cumplen el estereotipo de los amores homosexuales en el espacio de la clandestinidad. Dos desconocidos, que proyectan todas sus fantasías para vivir una relación del momento. Uno, cree haber encontrado al hombre de su vida, poder cumplirle sus deseos y jurarle amor eterno, pero se equivoca, el otro, solo quiere comer, beber y abusar de él. Nunca irán a la cama para "hacer el amor", sino que el contacto sexual será a través de la violencia y el sometimiento : ...-¡Chupámela.... a mi me gusta que me la chupen mientras como! - le dice el otro al enamorado mientras le está sirviendo la comida que se hizo preparar. Además nunca sabrá su nombre, para que preguntarle, seguro le mentiría : ... -¿Trabajás por acá? ... Por todos lados trabajo yo. - contesta el sometedor. La vivencia de los protagonistas de su homosexualidad es la de algo oculto, marginal, fuera de las reglas, y se encuentran en un camino que los llevará de la humillación a la violencia, y las aceptan, ya que están acostumbrados a eso. El protagonista es capaz de los mayores tormentos por llevar a un hombre que le gusta a su cama. Este hombre tiene todos los prejuicios del "macho", le manda a vestirse de mujer, le dice que no le gustan los besos en la boca, que es como todas las "putitas", lo trata como un despótico patrón a su sirvienta. La buena sirvienta, cuando reaccione ante la violencia física, ante la paliza que le está propinando, accidentalmente lo matará con una plancha.
El único beso apasionado y romántico que se dan en la historia pertenece a la imaginación del protagonista mientras está cocinando. Finalmente también se entregará sumiso a la policía, aceptando implícitamente la culpa de lo sucedido.
Los
personajes y la historia cargan así con mucho bagaje de lo vivido por muchos
homosexuales en
Hay varios films en la historia del cine argentino en dónde se refleja este tipo de imaginario colectivo sobre el tema de la homosexualidad.
Femenina
en este caso y paradigmático es "Deshonra" ( Tinayre, 1952). Ya hace
más de 50 años atrás podemos encontrar similitudes y diferencias (La buena
sirvienta no la han querido pasar por Canal 10 de Córdoba). Fue una película
de notable éxito de público y duración en cartelera (más de 100 funciones).
La crítica le dio un gran apoyo, el periódico
En
ambos filmes nos encontramos con los mismos tipos de mundos creados para
desenvolver en ellos las historias de homosexuales. Las películas siguen la línea
de la tradición inaugurada en la literatura con "El matadero" y , ya
más decididamente con "Los invertidos", de mezclar la homosexualidad
en personajes psicológicamente muy
conflictuados, al borde de la locura, donde tienen que vivir su deseo de manera
oculta o en ambientes marginales. Las relaciones están en un "fuera de la
ley" y son protagonizadas por seres oscuros, los acontecimientos entre los
cuales transcurren sus historias son también sórdidos, trágicos, en los límites
del delito y del sufrimiento. En este mundo la soledad también se encarna como
destino fatal y es imposible acceder a una felicidad dichosa. La pasión es una
nave que arrastra hacia la fatalidad a estos seres condenados. Para el
espectador no son extrañas estas historias, está acostumbrado a esa lógica de
sentido en estas historias, tiene conocimiento de varias de ellas en la vida
real. La homosexualidad en
La línea más actual de representar la homosexualidad desde un punto de vista más cotidiano y con seres más comunes, igualmente proyecta en estos personajes y situaciones las condiciones de prejuicio y marginalidad en alguno de los aspectos, ( situación social, ambiente en el que se desenvuelve, estilos de vida, consecuencias de su elección sexual, etc.), con lo que se demuestra todavía que la exclusión y los prejuicios hacia los sexualmente “diferentes” existen.
La globalización no es de ahora, existe al menos desde los inicios de la época moderna, la era de los descubrimientos y la expansión de Europa. Desde que Magallanes circunnavegó el mundo, la red de vínculos no hizo otra cosa que profundizarse. Pero en la actualidad los circuitos informáticos y el tráfico satelital de las comunicaciones conectan a todos los lugares del planeta en forma instantánea. La opinión pública tiende a ser doblemente marcada por este hecho desde el momento en que el aparato de televisión favorece la comunicación y la incomunicación al mismo tiempo. La percepción de todos los rincones del planeta puede ser instantánea, forjando para los individuos un modelo de vida al que Marshall McLuhan denominó como propio de "la aldea global". En esto consiste la instantaneidad de flujos, tanto de capitales económicos como culturales. La penetración transnacional de los diversos capitales se agudiza y está en plena marcha. Obviamente el equilibrio es desigual. Los Estados Unidos se han convertido en la potencia hegemónica que instaura un "nuevo orden", orden lleno de contradicciones en su mismo seno, la desigualdad en la distribución de la riqueza y el conocimiento crece a pasos agigantados y parece ser que nada torcerá este rumbo por lo menos en el corto plazo. Ante esta nueva situación, ya claramente dispuesta desde la desintegración del imperio soviético, los movimientos anti globalización y de pensamientos contestatarios en lo cultural y político han proliferado. De momento se asiste a un crecimiento de la cultura de los "intersticios", de las "hendijas".
Es
en este sentido en donde adquiere importancia el análisis de las identidades y
su representación en los medios de comunicación social, más si hasta el
presente habían estado ocultas o relegadas al estatus de temas sin importancia.
A partir de los 90 en
Un ejemplo de trasnacionalización de la cultura es el fenómeno de las políticas "queer", ajeno a nuestras latitudes, pero con un punto en común: es importante hablar de discriminación como forma de exclusión social. La idea de una "igualdad" entre los habitantes de este planeta puede ser una fantasía peligrosa. La política en derechos humanos resultó ser efectiva arma cuando es puesta en práctica, en muchos casos mejorando la calidad de vida de las sociedades. Una política queer implica algunos principios básicos: a) que las identidades no son fijas, sino cambiantes y múltiples, y que no sirven para definir a nadie ( decir que alguien es lesbiana no indica nada, porque las formas del ser lesbiana son tantas, que es imposible deducir nada de la persona en cuestión con apenas ese dato) , b) que no hay una opresión fundamental, sino que las personas somos sujetos de opresiones diversas, y nuestra posición en el mundo nos da privilegios también. En la interacción de las opresiones está la lucha política , c) el objetivo no es la obtención de igualdades o libertades políticas,sino la confrontación con el sistema, el hacer visibles las contradicciones, inquietar, plantear preguntas. El cuestionamiento apunta a la base misma del sistema, a las ideas de tradición, familia, propiedad. A la estructura dicotómica: arriba-abajo, hombre-mujer, cielo-tierra , homo-hetero, etc. , d) el rechazo al guetto en todo nivel, lo que en el terreno político lleva a privilegiar la coalición como forma de trabajo y las ideologías por sobre las identidades.
Las ideas "queer" valen por su contenido filosófico, lo mismo que las ideas proyectadas cuando se pasa una película. La veta sobre estos temas llevados al cine parece ser muy rica e inacabada como lo demostró el Festival Diversia (2004, Bs.As.), fueron más de 50 películas sobre la temática de la diversidad sexual, la gran mayoría realizadas en la actualidad, en los más diversos formatos y estilos. En el ámbito latinoamericano del cine merece destacarse la trayectoria y proyección del Festival MIX del Brasil sobre la misma idea. Cabría preguntarnos si es solo una moda pasajera o representa otro fenómeno más abarcativo del cine que tiene que ver con la búsqueda de la identidad. A partir de los 90 son muchas las películas de nuestro cine que cuentan las historias de personas comunes, vida cotidiana , vivencias personales, la vida íntima de las personas en sus más pequeños detalles. Es lógico suponer que dentro de esta corriente haya aparecido un festival de cine gay-lésbico. "Felicidades", "El asadito", "El perro", "Mundo grúa", "Bolivia", "La ciénaga", "Buenos Aires viceversa", "Vagón fumador", y otras tantas películas, son representantes directas de una búsqueda de identidades que nos sean propias, a la vez que personales e intransferibles, en seres cotidianos y vivencias personales. La mirada sobre el aquí y ahora y la puesta al desnudo de los habitantes de las historias. Las historias cotidianas se amplifican bajo la mirada de una lupa. Que se amplifiquen las miradas sobre las minorías sexuales y sus personajes, es una continuación de este fenómeno.
En la televisión a pesar de lo distinto del código, el tema también se hizo presente. Por un lado se utilizaron las pantallas para hablar más abiertamente de la sexualidad de las personas, y de los temas ligados a ello. De manera autorreferencial, las personas hicieron explícitas sus preferencias sexuales, el sexo dejó de ser el tema tabú de 30 años atrás. Con respecto a los homosexuales y la homosexualidad el "boom" en el medio televisivo apareció con fuerza a partir del 2001 y todavía hoy registra interés, sobre todo los temas relacionados con la transexualidad. Por otro lado el tema se coló en los seriales, unitarios y novelas de la pantalla. El tema es tratado desde los más diversos géneros televisivos, sin dejar de lado ni la ficción, ni los programas de corte periodístico, de opinión o de entretenimiento general. Las personas hablan de su sexualidad en los programas mediáticos como "Almorzando con Mirtha Legrand" o "Hola Susana", demostrando así que este medio es caja de resonancia directa de los cambios culturales.
Para
concluir quiero dejar en claro también que la “derecha”, es decir la
iglesia católica a la cabeza de todo un grupo de otras Instituciones de la
sociedad, cargan y disparan contra los homosexuales y demás minorías sexuales,
blandiendo banderas y espadas de ideologías de todo tipo y de las más
execrables: racismo, fascismo, terrores medievales. Los “huevazos” de las
travestis y piqueteros a
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