ANOTACIONES FINALES

Traducción latomadelabastilla@yahoo.com.ar   

 

Me despierto en tu cama. Sé que he estado soñando.

Temprano la alarma del reloj nos ha separado,

Tu has estado trabajando en tu escritorio toda la mañana. Sé lo que he soñado:

Nuestra amiga la poeta viene a mi habitación

Donde he estado escribiendo por días,

Bocetos, carbonillas, poemas desperdigados en todas partes,

Y yo quiero mostrarle un poema

Que es el poema de mi vida. Pero vacilo, y me despierto

Tu me has besado los cabellos para despertarme.

Yo soñaba que tu eras un poema, quiero decir, un poema que yo quería mostrarle a

alguien...me río y caigo en sueños nuevamente

con deseos de mostrarle a todo el mundo que amo,

Para introducirnos abiertamente juntas

En el influjo de la gravedad, que no es sencillo,

Que el elevado viento transporta al césped alado por un largo camino

 

 

PORQUE YA NO SOMOS JÓVENES

Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar

por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva

del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.

¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,

con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?.

¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad

atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?.

Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.

Son eternos tus ojos, verde destello

de hierba salvaje refrescada por la vertiente.

Sí. A los veinte creíamos ser eternas.

A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.

Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,

y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,

y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

 

 

IX de Veintiún poemas de amor

Traducido por Myriam Díaz-Diocaretz


Tu silencio hoy es un pozo donde moran sumergidos mundos

que quiero levantar en ascuas y descubrir al sol.

No es mi imagen lo que miro allí, sino otros rostros,

incluso el tuyo, mudado por la edad.

Necesitamos cuanto perdimos allí –

un reloj antiguo, un borroso registro de fiebres,

una llave... incluso el lodo y los guijarros del fondo

merecen que los tomemos en cuenta. Temo este silencio,

esta vida informe. Voy a la espera

de un viento que abra suavemente estos pliegues de agua

de una vez y me indique qué puedo hacer por ti,

tú que a menudo le has puesto nombre a lo innombrado

para los otros, incluso para mi.

 

XII

Traducción de Diana Bellesi   

Durmiendo, girando incesantes como planetas

en sus praderas nocturnas:

un roce es suficiente para hacernos saber

que no estamos solas en el universo, aún dormidas

os fantasmas del sueño de dos mundos

cruzan sus pueblos fantasmas, casi hablándose entre sí.

Despierto al susurro de tus palabras

dichas a años luz o años sombra

como si mi propia voz hablara.

Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños,

y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes

y resuena el pasado a través de nuestras venas

cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes,

pero cualquier crónica del mundo compartida

podría ser escrita con un sentido nuevo:

éramos dos amantes del mismo género,

éramos dos mujeres de la misma generación. 

 

 

 

POEMA EMERGENTE SIN NÚMERO   de Veintiún poemas de amor

Traducción latomadelabastilla@yahoo.com.ar

 

Pase lo que pase, vivirá en mí

tu cuerpo, el ondeante ejercicio de tu amor,

sensible, frágil como la fronda apenas enroscada

del helecho en espiral en los bosques

recién dorados por el sol.

Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos

donde mi rostro entero se hunde una y otra vez...

La sabiduría honda y la inocencia de esa morada

descubierta para mi lengua...

En mis labios, el ritmo

tembloroso e insaciable de tus pechos...

Sentir tu mano en mí, firme, protectora,

descubriéndome, con la fuerza de tu lengua

y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,

en mi fondo húmedo y rosa.

Pase lo que pase, ahí estarás tú.

 

 

XX de Veintiún poemas de amor

Traducción latomadelabastilla@yahoo.com.ar

 

Aquella conversación que siempre estuvimos a punto

De tener, está girando en mis pensamientos,

Durante la noche el Hudson tiembla bajo las luces de Nueva Jersey

El agua contaminada reflejando también la luna

Y yo distingo a una mujer

Que amaba ahogándose en secretos, con una temible herida

Alrededor de su garganta que la rodea tal como los cabellos.

Y esa es ella con quien he intentado hablar, cuya herida, expresa en su rostro

Volviéndose a un lado de dolor, es arrastrada cada vez mas profundo

Donde no me puede escuchar,

Y enseguida me doy cuenta yo que estaba hablando con mi alma. 

 

 

XII (DEDICATORIAS)

 

Sé que estás leyendo este poema

tarde, antes de dejar tu oficina

la de la única lámpara amarillo intenso

y la ventana que se va oscureciendo

en la lasitud de un edificio que se funde en el silencio

mucho después de la hora pico.    

Sé que estás leyendo este poema

parada en una librería lejos del océano

en un día gris del principio de la primavera,

débiles copos arrastrados por los enormes espacios

de las planicies a tu alrededor.

Sé que estás leyendo este poema

en una habitación donde demasiado ha sucedido

como para que lo soportes

donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama

y la valija abierta habla de huida

pero todavía no podés irte.    

Sé que estás leyendo este poema

mientras el subterráneo disminuye la velocidad

y antes de subir corriendo las escaleras

hacia una nueva clase de amor

que tu vida nunca permitió.

Sé que estás leyendo este poema a la luz

de la pantalla del televisor

donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan

mientras esperás la última noticia de la intifada.

Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera

de ojos que coinciden y que no se encuentran, de identidad con extraños.

Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente

en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes excluidos,

que se marginan a sí mismos, a una edad demasiado temprana.  

Sé que estás leyendo este poema con tu vista debilitada,

los gruesos lentes agrandando estas letras más allá de todo significado

y sin embargo seguís leyendo

porque hasta el alfabeto es precioso.

Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina

calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro,

un libro en tu mano

porque la vida es corta y vos también tenés sed.

Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma

adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo

y quiero saber cuáles son esas palabras.

Sé que estás leyendo este poema esperando escuchar,

desgarrada entre la amargura y la esperanza

volviendo una vez más a la tarea que no podés rehuir.

Sé que estás leyendo este poema

porque ya no queda otra cosa que leer

ahí donde aterrizaste, desnuda como estás. 

 

 

Orígenes e historia de la conciencia

Traducido por Myriam Díaz-Diocaretz

I

Vida nocturna. Cartas, periódicos, whisky

vertido de golpe en el vaso. Poemas crucificados

en la pared, disecados, con sus alas cortadas

como si fuesen trofeos. Nadie habita este cuarto

sin sentir algún tipo de crisis.



Nadie habita este cuarto

sin enfrentarse a la desnudez de las paredes

detrás de los poemas, de los estantes de libros,

de las fotografías de heroínas muertas,

sin reflexionar, por primera y última vez

sobre la verdadera naturaleza de la poesía.

Esa urgencia de poner mundos

en relación. El sueño de un lenguaje común.

Mi envidia no es sencilla

cuando pienso en los amantes, en su ciega fe,

en sus crucifixiones experimentadas. He soñado con irme

a dormir como si entrase en límpidas aguas rodeadas

por un nevoso bosque, tan blanco como unas sábanas frías,

pensando, ahí dentro me congelaré.

Mis descalzos pies ya se han entumecido por la nieve,

pero está apacible el agua,

me sumerjo y floto

como un animal anfibio ardiente

que ha roto la red, que ha corrido

por los campos nevados sin dejar trazo;

estas aguas borran las huellas

Ahora estás libre

del cazador, del trampero

de los carceleros de la mente


pero el animal ardiente continúa soñando

con otro animal

que nada bajo la superficie vareteada de nieve

y despierta y vuelve a dormir.

Nadie duerme en este cuarto sin

el sueño de un lenguaje común.

 

VEINTIÚN POEMAS DE AMOR EN INGLÉS

Leer biografía Adrienne Rich